4.10.2015

Kyoto norte, Ukyo-ku

Dia 8.


Nos despedimos de la Oba san del Ryokan antes de irnos, es una señora mayor, que entiende bastante inglés (cosa que nos sorprendió mucho). Como despedida, la señora sacó un kimono muy bonito y muy pesado, parecía de los de boda y me pidió que nos hiciéramos una foto con ella y con el kimono puesto. 

En el Daiya Ryokan de Kyoto
Solo la tela, sin Obi (el cinturón) ni ningún otro accesorio pesaba como unos 3 o 4kg... Sugoi!

Impresionantes bordados y estampados
Habíamos contado con tardar un par de horas por coger dos trenes y un autobús, pero nos ahorramos media hora con los trenes de "rapid service", que cada poco hay uno y solo para en las estaciones principales, y que en Takao, el hotel nos fue a buscar en coche. Un lujo, porque es un pueblo de montaña y cargando con las maletas habríamos muerto por el camino. Es al norte de Kyoto.

Los trenes molan mucho aquí, algunos los decoran por fuera, las estaciones están impolutas, nada tiene pintadas, ni basura, ni rayajos... Lo cuidan todo muchísimo. Y es que está claro que se lo inculcan desde pequeños. ¡Bendita educación!


En algunas estaciones los asientos tienen cojines hechos a mano, seguramente en alguna escuela primaria:


Cuando llegamos al pueblo de montaña, vino a preguntarnos un chico muy amable de otro hotel si íbamos al suyo... Y le dijimos el nombre del nuestro, para nuestra sorpresa, avisó a nuestro hotel para que viniera por nosotros. Si es que son buenas personas entre ellos, así da gusto. Nos avisó de que esperásemos unos minutos y efectivamente llegó el coche, que nos dio un paseo hasta el hotel donde disfrutamos de unas vistas espectaculares.


Los rosas claro y blancos son cerezos, y los rosa fuerte y morado son (creo que me dijo) adenias.

Decidimos salir a hacer la ruta de templos de por allí que nos recomendó la recepcionista del hotel. Al ser montaña, todo son escaleras y puentes porque cruza un rio. Así que en el hotel se ofrecieron a llevarnos al extremo opuesto de la ruta para hacerla solo de vuelta, porque anochece rápido. ¡Que servicio al cliente!

Efectivamente, todo puentes, escaleras y senderos por el bosque. Todos los árboles tienen los troncos rodeados por esta planta (a parte del musgo) que no había visto y me pareció curiosa:

Macro hecha con el móvil iPhone 4 y una lente externa (Gracias Felipe)
Vimos dos santuarios antes de parar a comer en uno de los puentes del camino.

Restaurante Shigetsu-tei

Pegado al rio, con un comedor tradicional se encontraba un restaurante de lo más curioso. El restaurante en sí era como un chiringuito de playa abierto con una barra hacia fuera y una cocina a un lado, pero un poco más apartado tenía un comedor todo de paneles japoneses desde el que veíamos el rio, el puente y la montaña. 


Por primera vez probamos un menú completamente tradicional. Donde comí mas pescado en un día de lo que como en semanas en España...y la cantidad de platos es ingente. Parece poco, pero no os dejéis engañar:



Y esto era solo para mi.

Mi compañero pidió "hot pot". Le trajeron una bandeja de alimentos frescos, verdura, pollo, hortalizas... Y todo se lo cocinaban en la mesa en un plancha de gas. La dueña, muy amable nos preguntó si sabíamos como se cocinaba y le pedí por favor que nos enseñara, que no queríamos estropear la comida, así que fue ella la que preparó la primera tanda.

Salimos hechos una bola, dispuestos a bajarlo con mas escaleras, ya que nos quedaban dos templos, no sin antes comprar estos caramelos. Que si entre mis lectores hay algún fan de Paradise Kiss los reconocerá como la "medicina" para la tripa de Miwako:


Tras esta comida, a cruzar el puente que se veía desde el comedor y seguir la ruta al siguiente templo.

Esta es una de mis fotos favoritas
Aquí Ude y Ksio querían una foto, normalmente con las prisas y la gente no suelo tener mucho tiempo para ellos...y se quejan.



Una vez en el hotel, decidimos ir a probar el Onsen (baños tradicionales). Os explico para quien no lo sepa o no lea manga. 

Primero se entra a una sala/vestuario donde te desnudas por completo, te dejan una pequeña toalla para entrar en la sala de la bañera, pero no se puede meter al agua y es tan diminuta que no da ni la vuelta completa al cuerpo.

Después se entra en la sala de la bañera que tiene varios "puestos de ducha", con una banqueta para estar sentado mientras te lavas y un barreño para aclararte sin desperdiciar mucha agua. Se supone que te tienes que limpiar, aquí no hace falta jabón a no ser que vengas muy sucio.

Una vez hecho esto puedes entrar a la bañera. Es un sitio amplio, para varias personas, donde el agua está muy caliente, como las termas. Me hizo pensar en saunas, pero con agua. Se tiene que entrar poco a poco por la temperatura del agua. Ahí te puedes quedar el tiempo que quieras relajándote, pero sin pasarse que baja la tensión y te puedes marear.

Cuando quieras salir, te diriges a un puesto de ducha y te lavas bien, ahora si, jabón, champú... Y agua tibia.
Los que estaban allí me dijeron que se metían a la bañera una segunda vez para disfrutarlo más y luego se duchaban de nuevo. Eso ya por gusto.
Salí como en una nube. Suave, blandita, completamente relajada y roja como una gamba cocida...pero lista para meterme en el futón y dormir como nunca...



¡Nuestra habitación aquí era genial! Estas fotos están hechas también con el móvil y la lente externa que me recomendó un amigo para el viaje.


¡Mañana toca viaje largo!! Nos vamos a Fuji! Así que para que podáis leerlo todo seguido sin perderos ninguna entrada os dejo aquí el enlace a la siguiente.

¡Hasta mañana muñequitos!




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